jueves, 16 de octubre de 2008

Silencio Interior (del todo provisional)


Siento que no alcanzo a procesar la experiencia que he vivido en los últimos tiempos en Cuzco. Es como si tuviera un empacho de experiencia, como cuando uno come demasiado, este exceso de experiencia sólo ha generado un silencio interior hecho quizás de nada, o quizás de muchas cosas internas que desconozco. Siempre siento que, en el plano personal, estoy frente a algo que ignoro del todo. Sé que debiera ser más explícito, pero de momento no puedo, y sólo puedo trazar este cuadro tan metafórico, por el cual estoy frente a un empacho de experiencia, y un silencio desordenado y vasto se ha apoderado de mi.

(Nada de angustia, pero sí una preocupación que aparece, a veces cargada de un débil resentimiento, aunque desde mi perspectiva actual, es una preocupación vacua y engañosa, en realidad me es muy difícil asir o llegar a estados "exteriores" definidos y ciertos).

El cine snob en el café de Ada ha seguido boyante. Ayer faltaba un cable y no se pudo pasar la película de los 3 belgas, "Ocurrió cerca de casa" (C'est arrive près de chez vous), pero además yo me escapé porque siempre una prisa extraña me atrapa cuando el pisco está corriendo en casa. No era del todo de mi agrado este correr del pisco, pero en fin, volveré al punto que comentaba acerca del exceso de experiencia. Lo ridículo es que lo que para mi constituye un exceso en realidad para la gente de mi entorno no sería sino un par de cosas que les pueden pasar, pero que igual que muchas otras, pueden interiorizarlas, confrontarlas, con una facilidad tal que me hace pensar que muy estúpidamente puedo complicarme por las cosas más simples. Pero no los aburriré conmigo, lo que pasa es que necesariamente tenía que empezar así esta crónica. Porque, quizás tramposamente, es la idea imaginaria que me hecho de lo que me está sucediendo. Se han pasado 5 películas en el cine snob, y tengo la impresión que la que me ha quedado más clara en la retina es la película mexicana de Sam Peckinpah, "Quiero la cabeza de Alfredo García", quizás por los pezones en las tetas de la actriz en medio del campo, todo vegetación y esa chica desnuda entre las matas, en una crítica situación de violación (sorprendentemente, el actor de la escena era Chris Cristopherson), en la cual la chica se porta como una perra, todo un giro no inesperado pero sí contrastante respecto a la extrema fidelidad asesina hacia esa mujer con que se comporta el protagonista (me pregunto, si al final lo único que uno recuerda de la vida son los pezones de las mujeres).

Cuando he escrito el primer párrafo de este texto me he dado cuenta que llevaba razón Emile Cioran, que los estados interiores muy explícitamente expuestos, son molestos y por ello, todo el arte de la novela resulta ser un montón de sandeces que no tienen porqué interesarle a nadie. Que a nadie tiene porqué interesarle los exhibicionismos del yo. Claro, la reflexión de Cioran sobre el arte de la novela no tengo porqué señalarla aquí y quizás no tenga lugar, pero a esta derivación lo conducía Cioran el pensamiento sobre la fatiga y el descontento ante los exhibicionismos del yo.

Fuimos a la selva por estos días. En realidad, me llevaron. A la provincia del Manu, a Villa Salvación. Una mañana atravesé la selva por las pequeñas trochas varias horas (dicen que estuvimos dando vueltas en la selva, atravesando los pequeños puentes entre arroyos y cochas, durante 4 horas, pero yo no sé si tanto). La selva es la selva. El cuerpo se llena de una sensación pringosa por el calor. Una especie de ofuscación del cuerpo en medio de la floresta. No puedo avanzar más en esta descripción porque me siento falso, ya que en realidad sólo estuve 4 días en Salvación y no conozco la selva. Sencillamente, no la conozco, pero yo no pensé ya que alguna vez estaría caminando entre lianas y monte. Ya no. Ya no sucedería ésto en mi vida pero sucedió. La cosa es que durante todo este tiempo "verde" de la selva, estaba poblado de este silencio interior que en realidad no es nada, o no sé qué es, y sólo a veces, no es algo vago y secundario...


4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

la selva cuando es de dia y brilla, deja ciego, y cuando es de noche y solo la oyes, es la ceguera misma. nuestra plenitud citadina semi civilizada no puede con tanta energia viva y se vacia hasta abrazarse a la nada que nos acompaña desde nuestra cuna urbana.

16 de octubre de 2008, 14:44  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Me gustó volver a leerte desde el otro lado. Y tratar de adivinar en ese silencio que se expresa con palabras. Y tratar de encontrar en silencios propios y ajenos aquello que solo puede contarnos un fantasma que se nos sienta junto a la cama. Saludos

25 de octubre de 2008, 8:58  
Blogger pablo ha dicho...

Respecto al fantasma, has adivinado Kaosjsi, porque eso fue lo que hizo, sentarse junto a la cama o treparse un poco encima mío mientras dormía.
Me causa mucha inquietud la relación establecida entre la selva y la ceguera, daniel david, se supone que el miércoles entro otra vez a la selva (ahora estoy de vuelta en Cuzco, llueve a diario todas las tardes y uno se siente en un ovillo de existencia, corres por las calles mientras suenan los truenos)-...Espero entrar a la selva el miércoles. Quedar cegado entre la infinidad de ruidos de grillos y guacamayos..eso ya más al amanecer...

27 de octubre de 2008, 7:22  
Blogger pablo ha dicho...

Disculpa, Jesús, no había reconocido que eras quien escribía bajo Kaosjsi, en realidad no tengo mucha idea de porqué se instalan los momentos de silencio ni tampoco de su significado, lo mismo que tampoco idea de porqué a veces la lengua se suelta a hablar, diría que es hasta impredecible, pero en Perú me van a apanar (apanar, es cuando te hacen callejón oscuro, es decir, todos tus compañeros de colegio hacen una cola para golpearte mientras tú pasas raudo para evitar los golpes), con esto de que alguien no tenga mucha idea de cuando le dan ataques de palabras o de silencios, déjate de cojudeces me dirían, aquí a veces la reflexión está prohibida, o ya de salida pasas por huevón, el mundo está acelerado y hay un dicho peruano o mundial que dice: "el que piensa, pierde".

29 de octubre de 2008, 7:36  

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