martes, 23 de diciembre de 2008

Con Adriana en Zorritos

En la actualidad estoy pensando abandonar el estilo coloquial que se despliega en los escritos que he redactado en los últimos meses. Pero bueno, esa forma de escribir fue algo que se desarrolló con las cartas escritas a los amigos. Lo siguiente tiene como origen una carta escrita desde Lima, hace unos años, recordando los días en la playa con Adriana y Josip. Adriana Dávila, con quien veíamos películas comiendo pop corn "en el cuarto del televisor" de su casa en Miraflores, hablando en un italiano inventado para el momento a partir de las palabras que salían en los subtítulos de las películas:"reggiatura", "allegro ma non tropo", "spaghetti", "partisani", "mascalzone". En realidad, decíamos cualquier cosa que pareciera italiano viendo "Ieri, oggi, domani", de Vittorio de Sica, o "Padre Padrone" de los hermanos Taviani. Y nos reíamos.

El buen humor también existe.




Hay solcito esta mañana en Lima, es temprano y estoy por Arenales, cerca al Seguro. Las chicas que van a las oficinas a esta hora están todas arregladas: el pelo mojado, el rimmel colocado con exactitud en los ojos y algo de fragancia en sus cuerpos, que como muchos de los cuerpos de las mujeres de Lima, son atractivos y cuidados. Morenas, la mayoría de las chicas hoy día que camino por las calles, son morenas. Me hace recordar Cali. Es curioso, Lima me hace recordar otras ciudades de Latinoamérica cuando empiezo a recorrerla más abiertamente. Y todo se parece endiabladamente al verano del 2003.

Ese verano llegué a la playa de Zorritos. En realidad, los ómnibus de la costa peruana en el verano tienen algo completamente peculiar: hay algo fresco latiendo en el ambiente ni bien te subes, todos los pasajeros van en shorts, politos, en sandalias y sayonaras, y siempre hay parejas jóvenes que llevan uno o dos hijos pequeños, que se duermen a la tarde profundamente mientras el bus surca a velocidad la Panamericana Norte, con un sueño que hace caer sus pequeños cuerpos rebalsando y desperdigados por todos los asientos. Cuando se hace de noche puedes pasarla viendo a través de la ventana el cielo estrellado, y la calma y comodidad se va acentuando, y a la mañana el amanecer viene con todo, muy blanco y lechoso primero, y luego de Trujillo, se ven las dunas del desierto que pasan y pasan ante un sol radiante ya desplegado.

En este caso, yo primero había llegado a Chiclayo, ya desde Lima sabía que Adriana y Josip estaban en Quito, y que iban a estar bajando hacia el Perú y que nos encontraríamos en Cuenca, Ecuador, así que estuve unos días en Chiclayo en casa de mi tío Kiko, y luego enrumbé a Piura, y sólo en Piura y en medio de un calor apabullante me di con la noticia que a ellos se les estaba acabando la plata y que me esperaban en Tumbes, en la playa de Zorritos, en un lugar que se llamaba el "Zuku Zuku" (actualmente ya no existe el Zuku Zuku, me han dicho). El Zuku Zuku era el local de Troika, la tía de Josip, y por las mañanas vendía jugos y sandhwich, y por la noche se convertía en una pizzería. Cuando el bus ya estaba cerca, abriendo la puerta donde estaban el chofer y los copilotos, les iba diciendo
"baja Zorritos", y es genial que los ómnibus de la costa peruana permitan que la gente vaya bajándose en Máncora, Punta Sal, en cada playa. Sólo tienes que cargar tu mochila, caminar hacia la puerta del bus, hablar con la gente de la cabina y bajarte.

Cuando llegué a Zorritos, y bajé a la playa, habían dos personas bañándose en el mar, cerca precisamente al Zuku Zuku, y eran Adriana y Josip que estaban dentro del mar, venían las olas y los veía sobrellevarlas, y viéndolos me iba quitando el pantalón y me venía un ataque de verguenza, porque en ese entonces, tenía una tremenda verruga en una pierna, y por eso, para mi, no era muy grato verme en truza de baño. Veía mis piernas superchuecas y flacas hasta la exageración y más verguenza me daba todavía. Inmediatamente me divisaron al borde del mar, salieron corriendo y ahí estuvimos hablando un rato. Yo andaba cabizbajo también porque sabía que tenía que ir a Ecuador, Colombia, Argentina en los días siguientes, y era muy complejo para mi todo eso (en realidad no era tan complejo, pero entonces no lo sabía), tenía que hablar con un mar de escritores que no conocía y dudaba o no sabía cómo iba a ser. Adriana como de costumbre me dijo que no me preocupara, "eres un capo, vas a ver como todo va de puta madre". Adriana era así, aunque no hubiera motivo, siempre me alentaba. Entonces ella muy campante dijo "vamos a comprar unos mangos", y fuimos a comprar unos mangos al mercado, los pusimos en la heladera, qué rico mangos helados, y después subimos a la mototaxi (eso que te lleva y parece una película, ver cómo te cae el aire en la cara, veraniegos y felices en la mototaxi) y fuimos a comer un pescado frito en una casa de esteras, un lugar lleno de moscas.

Es chévere estar misio, comienzo a pensar (lo pienso ahora, porque por esos días de Zorritos yo andaba forrado). Y andar medio errado con las mujeres, eso también me pone de buen humor ahora que recuerdo estas cosas de Zorritos, porque en el mar la vida es más sabrosa. En Cuzco, algunas veces estaba en la discoteca y veía que mis amigos estaban con los ojos brillantes, afortunados, chapándose a una chica después de un cuarto de hora de conocerla, una de esas europeas grandes que resplandecen, y yo decía: "En ésto de las mujeres yo soy de media tabla para abajo así como el Torino de Talara o el Atlético Chalaco". Estaría con gente muy vieja porque todo el mundo entendía el anacronismo de citar esos equipos de los campeonatos de fútbol peruano de los 70s y 80s. El ADT de Tarma, el Hungaritos, el Juventud La Palma de Huacho, el UTC de Cajamarca, el Ciclista Lima, el CNI de Iquitos, que ahora vendrían a ser el Total Clean, el Municipal, equipos así. "Sí, con las mujeres soy de media tabla para abajo o de segunda división si quieren, puro tiro al palo, pases y pases sin rematar". Y ja, la gente explotaba de risa con estas bromas tan simples. Lo señalo porque es parte de la poesía de esta carta. El ser medio chusquito, querer horrores la sensación del viento fresco en una mototaxi junto a la playa, sacar unos mangos helados del freezer, relamerlos, leer atentamente en el diario El Sol del Cuzco sobre la revocatoria del alcalde de Quellouno (La Convención), andar con la casaca y los zapatos rotos y sucios, bailar en un concierto de huaynos de Lizeth Lázaro, estar muy cerca de la felicidad y muy lejos de sí mismo.

Pensar en Zorritos y en Adriana corriendo en la playa no es algo triste, aunque siento siempre que tengo una deuda tan grande, y que no he podido cubrirla. No he hecho nada en realidad todavía por mi amiga que me daba todo.

8 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Gostei
Boas Festas
http://panoramicadoalentejo.blogspot.com/

24 de diciembre de 2008, 5:06  
Blogger pablo ha dicho...

Anónimo dijo...

Muy lindo. Me dieron ganas de ir a la playa, comer mangos, andar con el vientito fresco en una mototaxi. Nada que pueda hacer desde aquí, Bs As, pero tampoco es triste: da gusto no poder, es una nostalgia dulce de lo que nunca sucedió. Aunque tal vez sueñe con algo de lo narrado esta noche.

Un abrazo, Laura M.-
(M. podría ser también de Mafalda, como me conoce el querido Paco)

10 de diciembre de 2008 9:32

pablo dijo...

Gracias al querido Paco ayer estuvimos viendo "Joe Strummer: the future is unwritter", el documental sobre el cantante de The Clash. Ya sabes, en el café de Ada. La imagen se fue sobre el final, pero creo que todos están bien contentos con las imperfecciones de la tecnología, yo estaba tranquilo con lo ya visto.
Gracias por escribir, Mafalda está muy bien como nombre, sobre todo si la persona es argentina. Hemos vivido de Mafalda tanto tiempo. Como fuiste por Salvación (en el Manu), sabes bien cómo es viajar por el Perú, la gran libertad que en un momento se puede sentir. ¿Se publicó ya tu libro? Vaya que Tusquets es una editorial que suele hacer que se le envidien a sus escritores. (es decir, que sintamos envidia de ellos).

11 de diciembre de 2008 7:02

e dijo...

paja.. tan limpio y fresco tu relato.. sigue escribiendo siempre!

erika

11 de diciembre de 2008 9:08

24 de diciembre de 2008, 6:08  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pablo, que hermoso texto.
Muchas gracias.
No pares.

5 de enero de 2009, 20:57  
Blogger K. ha dicho...

Pablo, cuando escribes la novela, con Adri de musa?
Te quiero muchísimo.
Me encantó el texto. El mar, el bus y los chibolos rebosando por allí.
Sentí la pegada del sol de Piura.
Te quiero.
K.

5 de enero de 2009, 20:58  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Muy bonito relato Pablo... como dice sabina en su canción: "No hay nostalgia peor que añorar lo q nunca jamás sucedió"... no precisamente hay que hacer algo en concreto para retribuir a un amigo.. el cariño va más allá de eso y se siente e intuyó q ella pudo sentir ese cariño en ti.

Un abrazo, Jenny

31 de enero de 2009, 16:30  
Blogger Juan Javier ha dicho...

Pablon,
de que anho son estas fotos? Quien las tomo? El chancho deberia incluirlas en el libro amarillo.
Manda algo para la pagina del SEN, pe.
Javier

9 de marzo de 2009, 12:35  
Blogger nataX ha dicho...

demasiado bello pablo, la veo, la recuerdo pues en esos años la conoci, cuando se fue a cannes por la pelicula, mi adri, si pues a mi tambien me daba todo y siento una ingratitud inmensa, pero ella nunca me pidio nada solo quiso estar a mi lado cuando podia y fueron muchas veces gracias a dios. besotes.

23 de marzo de 2009, 16:58  
Blogger pablo ha dicho...

Sí, Adri era y es hermosa, y gracias Nata, por tu comentario, porque todos sabemos cómo te quería, siempre fuiste lo máximo para ella.

9 de octubre de 2009, 5:33  

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