La Chubit Cuca
Lo contaré por aquí: cuando vivía en Barboncito, Miraflores, hacia mediados de los 70s comenzó a haber una plaga de cucarachas, toda una infestación en la cocina de mi casa. Eso produjo una tremenda joda y se hicieron las acostumbradas medidas para hacerlas desaparecer del mapa. Pero el asunto es que estos astutos insectos encontraban la forma de pervivir, ya desde entonces se sabía que se superan generacionalmente y que cada insecticida que sale logran asimilarlo y por algo se dice que después de una bomba nuclear que haga explotar el mundo, o al menos lo asole del todo, solo van a quedar cucarachas para caminar las ruinas de Machu Picchu, también por Boulevard Sebastopol rumbo a Boulevard Magenta donde ahora se reúnen los iraquíes emigrados para calentarse a base de un millón de tragos fuertes. Esos parques de París en el invierno. Todo cucarachas sería el mundo y el orgullo y chauvinismo peruano del Premio Nóbel a Vargas Llosa sería ridículo como el resto de cosas...
Pero en fin, estos astutos insectos sobrevivían y una noche mi madre tomó medidas extremas y baygoneó con tan poderosa mano, que a las 5 de la mañana todo olía profundamente a Baygón, y entonces yo vi con la luz prendida y en un ambiente todavía nocturno, como estaban ahí masacrados y proliferantes. Entonces, entre todos los cadáveres de cucarachas había una que movía débilmente una patita. Saqué una cajita transparente y la llevé, por la mañana todavía movía su patita y empecé a pasarle terroncitos de azucar. Le puse un nombre. Se llamaba "La Chubit Cuca". Luego, también le creé una canción de las que por entonces escuchaba en la radio...Le cantaba a la cucaracha esa canción, que decía: "Tuviste suerte, al cruzarte en mi camino, yo te salve de tu destino...Oh Chubit".
En ese entonces tenía 8 años, y estaba bien que las cucarachas tuvieran canciones especialmente dedicadas para ellas.
No quiero contar el final porque es prosaico, muy prosaico, como todos los candidatos a la Presidencia que ahora se están postulando en el Perú, Toledo que está a punto de perder su charm de "Mal Menor", Nano Guerra García que es un oportunista de la patada, Mercedes Araoz que tiene claras responsabilidades en lo que ocurrió en Bagua hace unos años, y Castañeda y Keiko Fujimori, que están enamorados de todas las cosas corruptas que cabe imaginar.
Pero en fin, estos astutos insectos sobrevivían y una noche mi madre tomó medidas extremas y baygoneó con tan poderosa mano, que a las 5 de la mañana todo olía profundamente a Baygón, y entonces yo vi con la luz prendida y en un ambiente todavía nocturno, como estaban ahí masacrados y proliferantes. Entonces, entre todos los cadáveres de cucarachas había una que movía débilmente una patita. Saqué una cajita transparente y la llevé, por la mañana todavía movía su patita y empecé a pasarle terroncitos de azucar. Le puse un nombre. Se llamaba "La Chubit Cuca". Luego, también le creé una canción de las que por entonces escuchaba en la radio...Le cantaba a la cucaracha esa canción, que decía: "Tuviste suerte, al cruzarte en mi camino, yo te salve de tu destino...Oh Chubit".
En ese entonces tenía 8 años, y estaba bien que las cucarachas tuvieran canciones especialmente dedicadas para ellas.
No quiero contar el final porque es prosaico, muy prosaico, como todos los candidatos a la Presidencia que ahora se están postulando en el Perú, Toledo que está a punto de perder su charm de "Mal Menor", Nano Guerra García que es un oportunista de la patada, Mercedes Araoz que tiene claras responsabilidades en lo que ocurrió en Bagua hace unos años, y Castañeda y Keiko Fujimori, que están enamorados de todas las cosas corruptas que cabe imaginar.

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